No existen fórmulas magistrales más que en las farmacias y laboratorios químicos. Al éxito sólo se llega con esfuerzo, y claro está, al menos con ciertas dotes de inteligencia. Ahora bien, quizás no tenga la fórmula para el éxito, pero si una que a buen seguro te llevará directo al fracaso: no ser tú mismo y tratar de complacer a todos.
Hay por desgracia muchas personas en nuestra sociedad que confunden el éxito con la ambición, que creen que al éxito se puede y debe llegar a cualquier precio y de cualquier forma, y qué quieren que les diga, eso es todo menos éxito, póngales ustedes el nombre que crean más conveniente…
Quien tiene éxito no presume de ello, no necesita que se lo reconozcan, tan siquiera lo busca, simplemente aparece, existe, porque hace las cosas correctamente y en muchos momentos siguiendo su instinto. Es cierto que en la vida hay que utilizar la razón, la inteligencia, pero ésta muchas veces se encuentra también en nuestro sentir, en cada uno de los latidos de nuestro corazón. Hay muchas decisiones en la vida que debemos tomar escuchando a ese corazón, a esos latidos, porque a la larga es lo que nos hará felices, y la felicidad es más probable que te lleve al éxito, que no al fracaso.
La perseverancia y la lucha serán tus mejores armas en la búsqueda del éxito en tu vida. Hay que ser firmes y decididos a la hora de alcanzar la meta, no debemos rendirnos ni dejarnos chantajear por el camino más fácil o por la decisión más llevadera. Fórmate, ilústrate, rodéate de gente positiva de la que puedas aprender y descarta a todo aquel que sólo busca en ti un interés, porque al final tú éxito será su éxito.
Sé el protagonista de tu vida, de tus sueños, de tus deseos, de tus acciones, y no dejes que los demás lo hagan por ti. La complacencia eterna sólo debería existir en otro mundo, en otra forma de entender la vida, pero en nuestra sociedad actual es inútil pensar que el día de mañana quién recibió de tí estará dispuesto a ofrecer tan siquiera la décima parte de lo que tú le diste, así que sé realista y vive el presente, vívelo como si no fuera a existir un mañana, y aprende a pensar en ti.
Deja de competir contra los demás y hazlo contra ti mismo, esa es la mejor manera de alcanzar el éxito. No te detengas cuando alcances tus objetivos, continúa con la labor de hacerte grande, y el éxito formará más tarde o más temprano parte de tu vida, pero llegará… tú eliges.

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