Las empresas cada vez le otorgan más importancia a las características personales de los trabajadores frente a sus conocimientos técnicos. Esto no quiere decir que no valoren la experiencia y formación del trabajador, pero las llamadas habilidades blandas son cada vez más relevantes ya que son las que realmente pueden aumentar la productividad del equipo y mejorar los resultados de la empresa.
Entre estas habilidades blandas encontramos por ejemplo una buena comunicación o habilidad para hablar en público, pero hay un atributo que prima sobre el resto: una alta inteligencia emocional.

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