28 de abril de 2.018, 10 meses después del probablemente peor momento y día de mi vida, 10 meses después del momento y punto de inflexión de mi ser, 10 meses después… estoy aquí, y estoy vivo, que no es poco. Quizás, y sólo quizás, a veces necesitas que las cosas estallen, exploten, no siempre de la mejor forma posible, pero quizás, y sólo quizás, de la única forma posible en ese momento. Y es que cuando las cosas se rompen ya de forma definitiva en 1000 pedazos, y como dice el amigo Antonio Orozco, es cuando realmente sabes si estás hecho o no de pedacitos de ti o esos pedazos nunca han sido tuyos, y sí de otra u  otras personas que al final han conformado con ellos un puzle particular, un puzle que han hecho y desecho a su interés y conveniencia.

28 de abril de 2.018, ese romper, ese recomponer, ese reinventarme, alcanza su máximo nivel, su máxima esencia, su mejor esplendor, su culmen, y lo hace en un momento vital de máxima exigencia y de máximo dolor, por el daño y ansiedad que rodean a quienes de verdad son mi vida y mi sangre, a quienes de verdad me quieren y me han querido siempre sin “condiciones” y sin “limitaciones”, a quienes nunca me han negado un “te quiero” cuando lo he necesitado, a quienes nunca se han avergonzado de mí, a quienes nunca les ha preocupado más de lo necesario, cómo he sido o he dejado de ser, a quienes nunca les ha importado cómo me he mostrado ante los demás.

28 de abril de 2.018, soy yo, yo en esencia, yo en su máxima expresión, yo en su total libertad, yo en su total inventar, yo en su globalidad, yo en su creatividad, yo en su hábitat, soy Paco Ruiz Molina, y no el Paco que los demás quieren o han querido para sí mismos y su bienestar personal o profesional.

28 de abril de 2.018, elijo rodearme de gente a la que admiro, a la que idolatro, a la que intento imitar en muchas facetas de su vida, pero a la que también creo puedo mostrarles algo de mí, alguna enseñanza, alguna idea, alguna aportación, alguna…esperanza. Y es que la esperanza es entre otras cosas lo que ha movido a mi amigo Jorge Abarca a ser lo que es hoy, a ser lo que ha sido estos años atrás, y sobre todo a ser lo que siempre será, porque la esencia “Abarca” permanecerá por mucho tiempo entre nosotros, yo diría que por perpetuidad, y es que es todo un ejemplo de amor a la vida, es todo un ejemplo de superación sin límites, es todo un ejemplo de lo que cualquiera de nosotros querríamos para nuestros seres queridos.

28 de abril de 2.018… yo quiero ser de mayor como Abarca, es mi ídolo, y lo digo mirándole entre una mesa de auténticas estrellas, de auténticos mitos del deporte nacional e internacional, lo digo y lo pienso, al igual que lo hacen los Fiz, Cacho, Molina, Montiel o Barrios…lo digo y lo pienso, porque es imposible no decirlo y pensarlo si lo conoces y conoces su historia…lo digo y lo pienso porque es de justicia, porque su historia puede ser la tuya, o la de quien se empeña en tirar por la borda una vida por la que el muere cada día.

28 de abril de 2.018, día elegido para presentar uno de los proyectos más emotivos que jamás me he atrevido a inventar, el cortometraje “Vivir”, 8 minutos de película, dedicados a la lucha y vida de Jorge Abarca en su particular affaire contra la asesina ELA. Qué mejor escenario que la media maratón más bella del mundo, -la media maratón de Granada-, qué mejor escenario para presentarlo que rodeado de todo ese elenco de grandes deportistas antes mencionados, qué mejor escenario que el que la vida me brinda justo 10 meses después del día en el que todo mi ser, quedó roto para siempre en pedacitos de otra persona.

28 de abril de 2.018, y hoy me siento más lleno de mí de lo que jamás había experimentado. Hoy soy tan YO, que no quepo en mí, soy tan YO que me siento desbordado por tantas ideas y cosas que quiero poner en marcha, ideas y cosas que a veces no sé cómo canalizar o darles la pausa necesaria. Pero miro a mi alrededor y veo a la gente que de verdad ha querido estar a mi lado en este reinventar, en este verdadero YO. Entre esas personas ahora mismo hay en particular algunas que son la sal de mi día a día, y otras que están ahí porque el sentimiento de amor y cariño es inmenso y recíproco. Han faltado personas muy significativas e importantes en mi vida, algunas me consta que les era imposible estar, otras simplemente no han estado, otras ya sabía que no estarían, y otras ya sé que nunca más volverán a estar, y aun así tampoco quisieron venir a despedirse en uno de los días más importantes de mi vida…

Pero ha faltado en particular una, y esa ausencia de hoy me ha dolido, pero se lo perdonaré, porque yo también le he fallado muchas veces, y a una madre se le puede perdonar casi todo, al menos a una madre que se precie de haberlo sido toda su vida, que te haya querido desde el primero de tus fallos y malos momentos hasta el último, porque eso es una madre, esa es mi querida madre, lo otro es aparentar querer serlo, pero eso, como otras muchas cosas en la vida, se sienten adentro o no se sienten, se llevan o no se llevan, y la mía, como le pasa al gran Abarca, muere por darme vida, está muriendo poco a poco por darme su vida y eso es algo que nunca podré olvidar, y eso es algo que jamás podré agradecer lo suficiente, es algo que siempre me ayudará a seguir en mi particular lucha, y en la lucha por cuidar de mis 2 hijos. Y cuando en parte ese es el motivo de su ausencia, no me queda otra más que esperar a otro momento para compartir con ella esta preciosa lección de vida que nos ha regalado el amigo Jorge con su corto, y que a buen seguro a ella también le emocionará como hizo hoy con el más de centenar de personas que nos acompañaron en este estreno. Y es que ahora, en esta nueva situación social y civil que me toca vivir desde hace 10 meses, me siento menos solo y más acompañado que nunca, ahora me siento más vivo de lo que jamás había experimentado, ahora siento que tengo el poder no sólo de cambiar la vida de los demás (como muchas veces me comentan que hago aquellos a los que dedico mi tiempo profesional como psicólogo y coach), sino que tengo el poder de cambiar mi propia vida y dirigirla hacia el camino que siempre quise y deseé, y hacia el que nunca pude ni me dejaron hacer. Ahora soy YO más que NUNCA, ahora soy Paco Ruiz Molina y estoy dispuesto a serlo por el resto de mis días.

28 de abril de 2.018 es también el día en que tuve el honor de compartir zancadas y asfalto durante todo el recorrido de la Media maratón con mi amigo Martín Fiz. Todo un campeón del mundo y Premio Príncipe de Asturias, pero principalmente, una gran persona llena de valores y honestidad. Humilde pese a sus logros, y sencillo en sus gestos pese a su enorme grandeza. Hoy, y con un sufrimiento sin igual en los últimos 5 kilómetros de la prueba porque mi gemelo y su microrrotura ya dijeron que no daban para más, aguantamos el tipo a su lado. Hoy, con el calor de toda una ciudad volcada con su media maratón, cruzamos la meta en compañía de uno de los “gigantes” del deporte español de todos los tiempos. Hoy, cuando en cualquier otra circunstancia me habría sido imposible tan siquiera poder correr, completé otro medio maratón más en mi modesta carrera como atleta, pero no se trata de un medio maratón ni de una carrera cualquiera, se trata de la media maratón más bonita del mundo, como el propio Fiz ha catalogado al terminar de correrla, se trata de la media maratón de Granada. Hoy mi cabeza volvió a darme una lección de superación sin igual, y yo ya llevo también unas cuentas en mi particular saca de retos y grandezas personales, hoy mi cabeza pudo con cuestiones que escapan a la ciencia médica y a la lógica, hoy me siento más que orgulloso de tener esta fuerza y capacidad mental que me hacen estar a ese nivel –permítanme esta pequeña licencia-, en el nivel de los grandes, en el nivel de uno de los más grandes, en el nivel de D. Martín Fiz Martín. Pero como no iba a cruzar la meta con él, eso hubiera sido dejar escapar una oportunidad inigualable.

28 de abril de 2.018, y para terminar este alegato de un día lleno de emociones, vivencias, y que bien podría calificar en su conjunto como un día maravilloso, hoy digo en voz alta y en público sin ningún tipo de vergüenza ni miedo, que quiero… “VIVIR”. Gracias amigo Jorge, gracias amigo Fiz, siempre seréis un ejemplo para mí.

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